13/07/2026
Columna de opinión: Trabajar en red también se aprende
Por la Dra. María Soledad Martínez, Médica Modelo Ley HCUCH
En el Hospital Clínico de la Universidad de Chile nos hemos caracterizado por trabajar en la frontera del conocimiento. Además de atender pacientes, realizamos investigación y docencia, lo que nos impulsa a mantenernos permanentemente actualizados, a innovar en los distintos ámbitos de la atención de salud y a buscar los mejores resultados para nuestros pacientes.
El Hospital sabe hacer muchas cosas. Sin embargo, desde hace un tiempo ha debido aprender, casi desde cero, a trabajar en red. Si bien ha mantenido una relación asistencial de larga data con la red pública, especialmente con el Servicio de Salud Metropolitano Norte a través de diversos convenios, solo a partir de la Ley HCUCH, en 2024, pasó a formar parte formalmente de ella y a tener, por primera vez, un territorio a cargo.
Este hecho supone transitar desde una lógica de convenios de prestaciones hacia una de mayor responsabilidad sobre la salud de una población, participando activamente en los esfuerzos de promoción y prevención y, al mismo tiempo, actuando como socios de los demás nodos de la red para favorecer que las personas puedan recorrer su trayectoria de atención de manera fluida y amable.
Ser parte de una red, entonces, es mucho más que recibir buenas derivaciones y realizar contrarreferencias completas. Significa conocer a nuestros socios, alcanzar acuerdos, negociar y comprender el punto de vista del otro. Implica relacionarnos con los departamentos de salud de las comunas, los CESFAM, los demás hospitales de las redes de las que formamos parte y las autoridades de los Servicios de Salud, entre otros actores.
Los hospitales públicos en Chile llevan décadas recorriendo este camino. El HCUCH constituye un caso particularmente interesante porque se ha visto desafiado a aprender a trabajar en red de manera acelerada y bajo presión. Nuestros equipos no estaban habituados a coordinar de manera sistemática su trabajo con actores externos a la organización. Por ello, el proceso comenzó con una etapa de apresto en la que participaron equipos de todo el Hospital y se recogieron aprensiones, preguntas y sugerencias que sirvieron de base para estos dos años de implementación.
El servicio pionero de esta transformación fue Obstetricia y Ginecología. Como es de público conocimiento, la tasa de natalidad en el país ha disminuido de manera sostenida y significativa, lo que planteaba importantes desafíos para la docencia de la obstetricia en nuestro Hospital. En este contexto, comenzar a atender a pacientes de Independencia y Til Til que tendrían sus partos en el HCUCH ha sido una experiencia virtuosa: las pacientes han recibido una atención de excelencia; al mismo tiempo, esta estrategia ha permitido aliviar la presión asistencial del Complejo Hospitalario San José, favoreciendo la atención de pacientes de otras comunas, y nos ha permitido contar con un volumen de partos suficiente para cumplir adecuadamente nuestro rol como hospital universitario.
Este resultado, sin embargo, fue posible gracias a un proceso desarrollado durante varios meses, un período extraordinariamente breve cuando se trata de gestión del cambio organizacional. Los equipos clínicos tuvieron que conocer a los equipos de atención primaria, comprender el recorrido de las pacientes antes de llegar a nuestro Hospital, identificar los recursos disponibles y conocer las expectativas de los nuevos socios involucrados en el proceso. Así, se construyeron protocolos de referencia y contrarreferencia, se obtuvo acceso a los sistemas de información utilizados por la red y fue necesario crear nuevas funciones dentro del Servicio Clínico, entre ellas médicos encargados de priorizar las derivaciones y matronas contraloras responsables de ordenar la demanda. Estos cambios operativos coinciden con los pilares de implementación descritos por el propio Servicio de Obstetricia y Ginecología.
Uno de los aprendizajes más interesantes de este proceso es que hemos comenzado a observar problemas que antes no habíamos podido formular. ¿Qué ocurre con un paciente antes de llegar al Hospital y qué sucede cuando se va? ¿Cómo llega una persona desde una localidad rural? ¿Puede asistir a una citación a primera hora de la mañana o sería más razonable citarla más tarde? ¿Cuántas veces le pediremos que venga al Hospital?
Estas preguntas son pertinentes para los pacientes beneficiarios de la Ley, pero también para cualquier persona que se atiende en nuestro Hospital. Trabajar en red nos obliga a organizar el trabajo poniendo al paciente en el centro. Y de ese aprendizaje se benefician todos nuestros pacientes, no solo aquellos provenientes del territorio asignado.
Como hospital universitario tenemos una responsabilidad, pero también una fortaleza: podemos observarnos como un caso de estudio y aprender de nuestro propio quehacer. Este proceso acelerado de integración a una red debe invitarnos a reflexionar sobre nuestra experiencia, producir conocimiento y compartir lo aprendido con el sistema público de salud.
Quizás estar en la frontera del conocimiento no consiste solamente en incorporar nuevas tecnologías o desarrollar nuevas técnicas diagnósticas y terapéuticas. También puede significar aprender nuevas formas de organizarnos, de relacionarnos con otros y de cuidar a las personas.
Después de todo, trabajar en red también se aprende.
Por: Dra. María Soledad Martínez
Edición General: Fernanda Farfán
Comunicaciones Corporativas HCUCH