01/07/2026
Intoxicaciones por zopiclona y quetiapina: persisten los riesgos de su uso prolongado
Las intoxicaciones asociadas al uso de quetiapina y zopiclona han mostrado una gran alza en los últimos años. Según datos recientes, las atenciones por quetiapina superaron los 3.000 casos en 2025 y por zopiclona los 2.500. En este contexto, el Dr. Gabriel Abudinén, neurólogo de la Unidad del Sueño de nuestro Hospital, explicó cómo actúan estos fármacos, qué efectos pueden provocar cuando se utilizan de forma inadecuada y por qué su consumo prolongado no está exento de riesgos para la salud.
Durante las últimas dos décadas, las intoxicaciones por estos medicamentos han registrado un incremento exponencial en nuestro país. De acuerdo con registros del Centro de Información Toxicológica y de Medicamentos de la Universidad Católica (CITUC), las atenciones por quetiapina pasaron de 88 casos en 2006 a 3.162 en 2025, lo que representa un aumento superior al 3.400%. En paralelo, las intoxicaciones por zopiclona aumentaron desde 135 a 2.565 casos en el mismo intervalo, equivalente a un alza cercana al 1.900%.
Sobre este escenario, el neurólogo explica que ambos fármacos actúan sobre el sistema nervioso central, solo que con mecanismos distintos. Además, presentan diferencias en el tiempo que permanecen activos en el organismo. Mientras la zopiclona tiene una vida media de entre 3,5 y 6 horas, que puede prolongarse en adultos mayores o personas con alteraciones hepáticas o renales, los efectos sedantes de la quetiapina pueden extenderse entre 12 y 24 horas, especialmente en sus formulaciones de liberación prolongada.
“La zopiclona es un inductor del sueño y la quetiapina es un antipsicótico que funciona para regular el ciclo circadiano. Mientras que la zopiclona produce la inducción del sueño a través de efectos gabaérgicos que generan que el paciente pueda iniciar las etapas de sueños correspondiente, la quetiapina tiene un efecto adverso que es la sedación y que lo ocupamos para poder profundizar el sueño en la noche, generalmente con efectos en el sueño REM”, señaló.
Respecto de las intoxicaciones, el especialista detalla que las manifestaciones clínicas pueden variar según el fármaco. En el caso de la quetiapina, describe que se traduce concretamente en “un efecto paradójico de mayor agitación, molestias gastrointestinales y alteraciones en el sueño como pesadillas”.
En cuanto a la zopiclona, se asocia a efectos como amnesia anterógrada, sonambulismo y conductas automáticas durante la noche. “El efecto adverso es principalmente amnesia anterógrada, que es la incapacidad de formar o retener a largo plazo un nuevo recuerdo, también el sonambulismo y el comedor nocturno. Estos cuadros tienen consecuencias graves, por ejemplo, el paciente se levanta a medianoche a hacer algún acto automático y puede herirse o dañar a otra persona. Por lo tanto, hay que tener cuidado en especial con adultos mayores”, indica el Dr. Abudinén.
Su uso prolongado y sin supervisión médica no sólo es peligroso por los efectos adversos de estos fármacos, sino que también por sus patrones de adaptación. “Generalmente existe más tolerancia con la zopiclona que con la quetiapina. Después de seis meses, en muchos casos, el efecto de la zopiclona se reduce significativamente. Hay muchas personas que la consumen hace cinco años creyendo que es la que los hace dormir y están completamente errados. Este fármaco pierde rápidamente su efecto cuando se administra de forma repetida en un período corto, por lo que después se necesitan tres pastillas para generar lo que una”.
Finalmente, el neurólogo subraya que el abordaje del insomnio no debiera depender de los fármacos. “El mejor sueño es el natural y este depende de la higiene del sueño, no de un medicamento. Todos los fármacos sirven para una cosa, pero quitan alguna otra con sus efectos adversos. Frente a eso, cualquier pastilla para dormir, independientemente cual sea, nunca va a hacer lo mismo que un sueño natural y por eso es tan importante el acompañamiento médico. El medicamento es parte de un tratamiento, no la solución al insomnio”, concluyó.
Por: Rocío Cortez
Edición General: Fernanda Farfán
Comunicaciones Corporativas HCUCH