24/06/2026
Aguantar la orina: especialistas del Hospital Clínico y Clínica U. de Chile Quilín explican por qué no debe transformarse en hábito
Aunque el frío y el exceso de ropa pueden complicar los viajes al baño, especialistas de la Clínica Universidad de Chile Quilín y del Hospital Clínico advierten que este hábito, cuando se realiza de manera sistemática, puede ser perjudicial para la salud. La doctora Libertad Méndez señala que “la retención voluntaria y habitual de la orina puede tener consecuencias negativas”, mientras que el doctor Tomás Olmedo añade que, en este punto, “no hay diferencias entre hombres y mujeres”.
En invierno y con frío, la idea de ir al baño se pone más complicada. Las bajas temperaturas y el exceso de ropa hacen cuesta arriba esta misión tan rutinaria como necesaria. Si en esos momentos piensas: “mejor me aguanto un rato más”, esta, quizás, sea tu señal para no hacerlo. La ginecóloga de la Clínica Universidad de Chile Quilín, Libertad Méndez, asegura que “la retención voluntaria y habitual de la orina puede tener consecuencias negativas para la salud del sistema urinario. Aunque hacerlo de forma esporádica no suele causar problemas graves, convertirlo en un hábito sistemático puede”.
¿Qué riesgos puede generar?
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Debilita los músculos pélvicos y el esfínter uretral, lo que dificulta el control voluntario de la orina.
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Sobrestira la vejiga, reduciendo su capacidad de contraerse adecuadamente y vaciarse por completo.
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Aumenta el riesgo de infecciones del tracto urinario (ITU), ya que la orina estancada permite la proliferación bacteriana.
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Afectar la coordinación neuromuscular, lo que puede derivar en disfunción miccional.
El jefe del Servicio de Urología del Hospital Clínico, Tomás Olmedo, añade que “en este punto no hay diferencias entre hombres y mujeres” y que, en ambos casos, “no es recomendable aguantarse para ir al baño cuando se tienen deseos de orinar, porque puede aumentar el riesgo de infección urinaria o afectar el funcionamiento de la vejiga”.
¿Cada cuánto debo ir al baño a orinar?
La Dra. Libertad Méndez explica que una frecuencia miccional normal “depende de los líquidos ingeridos y de las pérdidas que pueda haber, por ejemplo, a través del sudor. En condiciones normales, la frecuencia de micciones en adultos sanos oscila entre 3 y 7 veces al día, con un máximo de una micción nocturna. Un rango de 6 a 8 micciones en 24 horas suele considerarse normal en personas que mantienen una ingesta de líquidos de aproximadamente 1,5 a 2 litros diarios”.
“La necesidad de orinar está directamente relacionada con la cantidad de líquidos ingeridos: a mayor ingesta, mayor producción de orina y, por tanto, mayor frecuencia. Además, la ingesta de bebidas con cafeína, té o alcohol puede incrementar la frecuencia debido a su efecto diurético e irritante vesical”, agrega la doctora Méndez.
En quienes orinan con mayor frecuencia de lo habitual, esto puede relacionarse con “un problema de inestabilidad vesical y, con tratamientos médicos, puede mejorar mucho”, dice el doctor Olmedo.
Por su parte, la Dra. Méndez añade: “la micción frecuente se define como la necesidad de orinar más de 8 veces al día en un adulto que ingiere una cantidad normal de líquidos. Cuando esta frecuencia interfiere en la vida diaria o se acompaña de otros síntomas, no debe considerarse normal y requiere evaluación médica”.
La prevalencia de la incontinencia urinaria es mayor en mujeres que en hombres debido a factores como el embarazo, el parto, la menopausia y la propia anatomía femenina, todos ellos influidos por factores hormonales. En los hombres, los problemas prostáticos, como la hiperplasia benigna, constituyen la principal causa.
“Ante una persona con micción excesivamente frecuente, especialmente si se acompaña de urgencia, dolor, pérdida involuntaria de orina o alteración del sueño, está indicada una evaluación que incluya historia clínica detallada, diario miccional, análisis de orina y, según los hallazgos, estudios urodinámicos o de imagen. Es decir, requiere estudios para investigar la causa”, señala la ginecóloga.
En el caso de las mujeres, también puede ocurrir polaquiuria, esto es, la necesidad de orinar con mayor frecuencia de lo normal, pero eliminando volúmenes pequeños. Esta situación, explica la doctora Méndez, se puede deber a:
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Patología urológica: infección del tracto urinario, la causa más frecuente; vejiga hiperactiva; cistitis intersticial
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Patología ginecoobstétrica: embarazo, prolapso de órganos pélvicos, como el cistocele, cambios asociados a la menopausia por déficit estrogénico
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Enfermedades sistémicas: diabetes mellitus no controlada, diabetes insípida
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Factores conductuales y farmacológicos: ingesta excesiva de líquidos; consumo de diuréticos o bebidas con cafeína.
“Nunca es normal tener pérdidas de orina; puede ser esperable o frecuente, pero, sobre todo si afecta la calidad de vida, es importante acudir a consultar”, agrega la ginecóloga.