03/09/2026
Cirugías de alta complejidad sin transfusión de sangre: la experiencia de nuestros pacientes
El procedimiento permitió extraer un macroadenoma de hipófisis mediante una técnica mínimamente invasiva y utilizando estrategias de medicina y cirugía sin transfusión de sangre, una práctica que el Hospital Clínico desarrolla desde hace más de una década.
Una cirugía de alta complejidad que exigió planificación precisa, tecnología especializada y trabajo coordinado entre distintas disciplinas permitió al equipo de nuestro Hospital Clínico extraer un macroadenoma de hipófisis a una paciente Testigo de Jehová, respetando su decisión de no recibir transfusiones de sangre.
El procedimiento estuvo a cargo de la Dra. Consuelo Guzmán, neurocirujana especialista en cirugía de hipófisis, junto al equipo de Otorrinolaringología y profesionales de las distintas áreas involucradas en el manejo perioperatorio.
"Yo no podía pasar por sobre mis principios"
A Ximena Guzmán le diagnosticaron hace algunos años un microadenoma: un tumor benigno de origen glandular, de menos de diez milímetros, que durante mucho tiempo no le significó ningún problema. Su vida siguió igual, pero todo cambió cuando el tumor empezó a crecer. Pasó a ser un macroadenoma y con él llegaron los síntomas como migrañas severas y el túnel carpiano. Fue entonces, en 2024, que comenzó su búsqueda por un neurocirujano que curara su patología y además que respetara su decisión de no recibir transfusiones.
“Comencé a deambular por otras instituciones, buscando un médico (...) En una de ellas me plantearon abiertamente que tenían problemas porque yo era Testigo de Jehová y que también tenía que comprender la postura de ellos, de los médicos. Obviamente, les dije que estaba de acuerdo con que ellos tuvieran su postura y sus principios, pero yo no podía pasar por sobre los míos. Y salí de esa primera entrevista con el convencimiento de que no era ahí, de que no podía operarme con ese médico, a pesar de todos los grandes títulos que tiene”, compartió Ximena, en una búsqueda que terminó en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile.
Los macroadenomas de hipófisis son tumores que se desarrollan en la glándula hipófisis, ubicada en la base del cráneo. Una de las principales alternativas quirúrgicas actuales es el abordaje endoscópico transnasal, que permite acceder al tumor a través de las cavidades nasales y evita una cirugía abierta de cráneo. Para ello se trabaja junto a un equipo de otorrinolaringólogos que crea un "túnel" hasta el seno esfenoidal, desde donde se alcanza la silla turca, la estructura ósea que aloja la hipófisis; sin embargo, y como toda cirugía de alta complejidad, existe un riesgo de sangrado.
"Esta cirugía tiene riesgo de sangrado y, como estos pacientes rechazan las transfusiones, es importante ofrecerles la seguridad de que se realizará la mejor cirugía posible para evitarlo y, al mismo tiempo, la tranquilidad de que vamos a respetar sus creencias. Por eso se utiliza toda la tecnología disponible, como el Cell Saver, una máquina que, ante un sangrado importante, permite rescatar la sangre del propio paciente y volver a infundirla en su torrente sanguíneo", explicó la Dra. Guzmán.
El Cell Saver es un equipo que recupera la sangre que el paciente pierde durante la cirugía, la procesa y la devuelve a su organismo. Esto evita el uso de sangre donada, reduce riesgos asociados y favorece la recuperación postoperatoria; sin embargo, este dispositivo es solo una de las herramientas del proceso. La preparación empieza antes del pabellón y se extiende hasta la recuperación.
"Nuestro Hospital está acostumbrado a recibir este tipo de pacientes y a realizar cirugías sin sangre. El proceso parte con la evaluación preoperatoria de anestesia que solicita los exámenes necesarios para determinar, si se requiere aumentar sus niveles sanguíneos antes de la cirugía y continúa hasta el manejo posoperatorio en la UCI con distintos medicamentos, como la eritropoyetina, que estimula la producción de sangre propia sin necesidad de transfundir", detalló la especialista.
Para Ximena, esa certeza fue determinante. "Yo tenía claro que aquí se respetaba nuestra postura. Estoy muy agradecida y los Testigos, en general, siempre comentamos que son muy colaboradores y que uno encuentra ese apoyo humano, en el que te dicen: 'Nosotros no vamos a pasar por sobre tus principios'. Y eso, para uno como paciente, es muy tranquilizador porque estar en un quirófano ya te hace sentir vulnerable”.
Más de una década desarrollando medicina y cirugía sin transfusión
Este caso se enmarca en el Programa de Medicina y Cirugía Sin Transfusión de Sangre del Hospital Clínico, una iniciativa que funciona hace más de una década y reúne a profesionales de distintas especialidades. En 2007 la unidad marcó un hito al realizar el primer trasplante de hígado del país en una paciente Testigo de Jehová.
El programa es dirigido por el Dr. Gonzalo Cardemil, quien ha sido una figura clave en su desarrollo y consolidación, impulsando durante años un modelo de atención orientado a realizar procedimientos quirúrgicos de distinta complejidad sin recurrir a transfusiones de sangre. Bajo su liderazgo, el equipo ha acumulado una amplia experiencia en el manejo de estos pacientes, incorporando estrategias que se planifican de manera individualizada según sus características y necesidades. Estas incluyen la optimización de los niveles sanguíneos antes de la cirugía, técnicas quirúrgicas orientadas a reducir el sangrado, tecnologías de recuperación de sangre y un manejo postoperatorio especializado.
Para la Dra. Guzmán, esta experiencia refleja un principio que forma parte de la identidad del Hospital Clínico y de la Universidad de Chile. "Este es un Hospital donde se respeta esa diversidad (...) Los pacientes saben que, independientemente de lo que crean, del diagnóstico que tengan o de su orientación sexual, este es un lugar seguro porque no está marcado por un credo, una religión o incluso por un determinado pensamiento político. El Hospital, al igual que la Universidad, es un espacio de libres pensadores, donde todas las personas y todos los pacientes tienen un lugar. Y creo que eso se ha mantenido a través del tiempo, con quienes ingresan a la Universidad de Chile, estudian aquí y finalmente nos quedamos trabajando en el Hospital", enfatizó.
Ximena lo mira desde el otro lado del pabellón: “La fe a uno lo sostiene, pero si alguien me dice que va a pasar por sobre mi fe y por sobre mis convicciones, eso te deja completamente expuesto. Y Jehová no lo permitió. Tuve un equipo maravilloso. El doctor Maldonado fue clave y el anestesista me llegó a dar la tranquilidad que necesitaba en el último minuto. Bruno, Francisca, los anestesistas también… un equipo cálido, amoroso. Y ni hablar de mi doctora, que la adoro, la quiero muchísimo a la doctora Guzmán”, finalizó.
Por: Rayen Sepúlveda
Edición General: Fernanda Farfán
Fotografías: Víctor Clavijo
Comunicaciones Corporativas HCUCH