04/08/2026
¿Duermes ocho horas y aun así despiertas cansado? La somnolencia diurna podría ser una señal de alerta
Dormir las horas recomendadas no siempre garantiza un descanso reparador. Si al despertar persiste el cansancio, la falta de concentración o la necesidad de dormir durante el día, podría tratarse de somnolencia diurna excesiva, un síntoma que puede afectar la calidad de vida y estar asociado a distintos trastornos del sueño.
De acuerdo con estudios internacionales, esta condición puede afectar aproximadamente a entre un 10% y 20% de la población adulta y, en muchos casos, tiene como causa un sueño fragmentado o de mala calidad. La somnolencia excesiva diurna no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma que puede estar asociado a distintos trastornos. Entre ellos, está la narcolepsia y la hipersomnolencia idiopática, que generan una necesidad aumentada de dormir y otras alteraciones de la calidad del sueño, como la apnea obstructiva del sueño, el síndrome de piernas inquietas, el bruxismo o los trastornos del ritmo circadiano, frecuentes en personas que realizan trabajo por turnos.
El Dr. Gabriel Abudinén, neurólogo de nuestra Unidad del Sueño, explica que esta condición va más allá de sentirse cansado tras una mala noche. “Cuando una persona tiene tanto sueño de día que entorpece las funciones cotidianas simples y altera la calidad de vida al no poder estar en vigilia, eso se considera somnolencia diurna. Por ejemplo, yo duermo ocho horas o más y aun así despierto cansado, tengo falta de concentración, se me olvidan las cosas y necesito dormir una siesta o me quedo corto de energía”.
Aunque muchas personas ponen atención únicamente a la cantidad de horas que duermen, el especialista enfatiza que el verdadero indicador de un buen descanso es cómo nos sentimos al despertar. “Mucha gente se preocupa de cuánto tiempo tiene que dormir, pero nunca se preocupa de cómo debe levantarse. Lo más importante es cómo me siento cuando me despierto. Si me despierto bien, con ánimo, con ganas de hacer cosas, concentrado y con buena memoria, es porque tuve un buen descanso. Pero si me levanto cansado, fatigado, con falta de concentración y siento la necesidad de seguir durmiendo, claramente esos síntomas me dicen que mi sueño no es el mejor”.
"El perfil más frecuente generalmente tiene que ver con personas que duermen mal de noche producto de algún evento clínico nocturno, llámese ronquido, apnea o síndrome de piernas inquietas. También puede influir una mala técnica de uso o regulación de las pastillas para dormir", señala el Dr. Abudinén. En el caso de los medicamentos, además, se generan alteraciones en el sueño cuando se consumen por un largo periodo o se suspenden de manera repentina.
No tratar estos problemas puede tener consecuencias que van más allá del cansancio cotidiano. En algunos casos, la somnolencia excesiva puede afectar la memoria, el desempeño laboral o académico y aumentar el riesgo de experimentar complicaciones de salud a largo plazo.
“Si tengo un mal dormir por apnea y, secundariamente, me estoy quedando dormido durante el día, esa apnea tiene un alto riesgo cardiovascular. Además, la fragmentación del sueño en la noche puede producir alteraciones de la memoria. El insomnio propiamente tal genera una menor calidad de sueño y eso se relaciona directamente con enfermedades neurodegenerativas futuras”, advierte el especialista.
Por: Rocío Cortez
Edición General: Fernanda Farfán
Comunicaciones Corporativas HCUCH