Hospital Clínico Universidad de Chile
10/03/2026
Hospital Clínico Universidad de Chile

Glaucoma: la enfermedad ocular silenciosa que puede causar ceguera irreversible

Se estima que más de 80 millones de personas en el mundo viven con glaucoma; sin embargo, aproximadamente la mitad de quienes padecen esta enfermedad no saben que la tienen. En el contexto de la Semana Mundial del Glaucoma, los doctores Gonzalo Vargas y Leonidas Traipe, oftalmólogos de nuestro Hospital, explican por qué esta patología suele detectarse tardíamente y la importancia de los controles oftalmológicos.

Una enfermedad lenta y silenciosa es de las primeras causas de ceguera en el mundo: el glaucoma. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es responsable del 2% de los casos de discapacidad visual. Mientras tanto, en Chile, se estima que afecta entre el 1% y el 3% de la población. Dado que en sus primeras etapas no provoca síntomas, muchas personas no consultan hasta que el daño visual ya es muy avanzado y han perdido gran parte de su campo de visión.

"El glaucoma es una enfermedad progresiva ocular que daña el nervio óptico, la estructura encargada de transmitir la información visual desde el ojo al cerebro. En muchos casos, este daño está asociado a un aumento de la presión dentro del ojo, conocida como presión intraocular, debido a la acumulación de un líquido llamado humor acuoso y que, si no se diagnostica en forma oportuna, puede llevar a la ceguera. De hecho, el glaucoma es la principal causa de ceguera irreversible en el mundo después de las cataratas", explica el Dr. Traipe.

Si bien cualquier persona puede desarrollar glaucoma, existen algunos factores que aumentan el riesgo. Entre ellos se encuentran tener presión ocular elevada, ser mayor de 40 años, contar con antecedentes familiares de la enfermedad, presentar miopía alta, diabetes, haber utilizado corticoides por períodos prolongados o haber sufrido traumatismos oculares.

Al respecto, el Dr. Traipe enfatiza que “lo más importante en el diagnóstico y en el tratamiento glaucoma es que los pacientes se controlen en forma periódica cuando tienen más de 40 años, sobre todo más de 50, y además, si tienen factores de riesgo, como son los antecedentes familiares de glaucoma, hermano o padre, y también si tienen algunos otros factores de riesgo como altas miopías o altas hipermetropías y traumatismos oculares importantes”. Por su parte, el Dr. Vargas agrega que la presión ocular elevada no es el único factor a considerar. “Existen glaucomas con presiones oculares dentro de rangos normales, por lo tanto, no es el único factor. También hay un aspecto racial que no siempre se considera: personas con ascendencia africana o asiática tienen mayor riesgo de tener glaucoma”.

Tipos de glaucoma

Una de las principales dificultades para detectar un glaucoma es que, en general, no produce síntomas en sus etapas iniciales. “Casi nunca da síntomas, pero existen distintos tipos o subtipos de glaucomas y hay algunos casos excepcionales que pueden debutar con una crisis aguda y que sí podrían dar dolor, molestias, compromiso general y algunas otras afecciones del globo ocular, pero la mayor parte de los glaucomas no dan ningún tipo de síntomas”, señala el Dr. Vargas.

Los tipos más frecuentes son el glaucoma crónico de ángulo abierto y el glaucoma de ángulo cerrado. El primero es el tipo más frecuente: el sistema de drenaje del ojo funciona de manera menos eficiente, provocando un aumento gradual de la presión ocular. El proceso suele ser lento y sin síntomas al inicio; sin embargo, el aumento de presión puede dañar el nervio óptico con el tiempo.

Mientras tanto, el glaucoma de ángulo cerrado ocurre cuando el ángulo de drenaje del ojo se estrecha o se bloquea, impidiendo la salida normal del humor acuoso. Cuando el drenaje se bloquea completamente, la presión ocular puede aumentar rápidamente, produciendo una crisis de glaucoma agudo, lo que constituye una urgencia médica.

Si la persona ya conoce su diagnóstico, la frecuencia de los controles va a depender de la etapa y severidad de la enfermedad. Un glaucoma inicial, estable y bien controlado puede requerir controles aproximadamente una vez al año. En cambio, cuando la enfermedad está progresando o requiere ajustes en el tratamiento, los controles pueden ser más frecuentes, cada dos a tres meses, hasta lograr una adecuada estabilización.

Tratamientos

La buena noticia es que actualmente existen varios tratamientos para controlar el glaucoma. Estos incluyen desde gotas para los ojos, pasando por tratamientos láser hasta intervenciones quirúrgicas. Según explica el Dr. Vargas: “El tratamiento médico se inicia con la aplicación de gotas que van a disminuir la producción del líquido acuoso que está dentro del ojo. El láser hace algo similar, aunque hay distintos tipos. En general, va a reducir la presión ocular porque facilita la salida del líquido que está dentro del ojo. También existen los tratamientos quirúrgicos, donde hay diversas técnicas, todas igual de seguras y que habitualmente se utilizan cuando los primeros dos métodos no dan resultado”.

Finalmente, los especialistas advierten que, aunque se puede controlar el daño, el glaucoma no es reversible. “Un dato muy importante es que el daño por glaucoma además de ser progresivo es permanente y no se puede recuperar con ningún tratamiento. Todos los tratamientos solo tratan de detener la progresión de la enfermedad, pero no se recupera el daño perdido”, concluye el Dr. Traipe.

Por: Rocío Cortez

Edición general: Fernanda Farfán